El trasplante es de las pocas operaciones de jardinería de interior que asustan de verdad. Se sacan las raíces, se ve tierra por todas partes y da la sensación de estar haciéndole daño a la planta. En realidad es un proceso sencillo, y hacerlo a tiempo evita muchos problemas de los que luego cuesta salir.
Igual de importante es saber cuándo no hacerlo: trasplantar por costumbre, o por comprar una maceta bonita, es una de las formas más habituales de estropear una planta que estaba perfectamente.
Señales de que toca trasplantar
- Raíces asomando por los agujeros de drenaje o por la superficie del sustrato.
- El agua se escurre inmediatamente al regar, sin empapar: hay más raíz que tierra.
- El sustrato se seca en uno o dos días cuando antes aguantaba una semana.
- La planta se vuelca por desproporción entre la parte aérea y la maceta.
- Crecimiento detenido en plena primavera, con buena luz y riego correcto.
- Costra blanca en la superficie: acumulación de sales que conviene renovar.
- Han pasado dos o tres años con el mismo sustrato, que ya está agotado.
La comprobación definitiva
Riega ligeramente, espera una hora y desmolda la planta con cuidado. Si el cepellón sale entero y ves un ovillo denso de raíces recorriendo todo el exterior, toca trasplantar. Si ves tierra suelta y raíces repartidas, vuelve a meterla: aún no.
Cuándo NO trasplantar
- Recién comprada. Espera entre dos y cuatro semanas para que se aclimate a tu casa. Un cambio de luz y de maceta a la vez es demasiado.
- En pleno invierno, salvo urgencia.
- Cuando está floreciendo. Perderá las flores.
- Si está enferma o debilitada por una causa que no sea de raíz: primero resuelve el problema.
- Solo porque la maceta no te gusta. En ese caso, mete la maceta original de plástico dentro del macetero decorativo. La planta ni se entera.
Elegir la maceta
| Material | Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|---|
| Barro sin esmaltar | Transpira, difícil de encharcar, estable | Se seca rápido; pesa; puede criar moho blanco exterior |
| Plástico | Ligero, retiene humedad, barato | Fácil de encharcar; poco estable en plantas altas |
| Cerámica esmaltada | Bonita y estable | No transpira; muchas vienen sin agujeros |
| Fibra o resina | Ligera y resistente | Comportamiento similar al plástico |
Regla innegociable: agujeros de drenaje
Una maceta sin agujeros es una trampa para las raíces, por muy bien que riegues. Si te enamoras de un macetero sin drenaje, úsalo como funda: deja la planta en su maceta de plástico con agujeros dentro y sácala para regar.
Y el tamaño: 2 a 4 cm más de diámetro, nunca más. Es el error número uno de quien empieza, y explicamos por qué en cada cuánto regar las plantas de interior: el sustrato sobrante permanece húmedo semanas y pudre las raíces.
Material necesario
Lo que hay que tener a mano
- Maceta nueva con drenaje, lavada.
- Sustrato adecuado a la especie (ver qué sustrato usar para cada planta).
- Tijeras limpias o desinfectadas con alcohol.
- Guantes y periódico o plástico para proteger el suelo.
- Regadera con agua a temperatura ambiente.
- Un palito para asentar el sustrato.
El proceso en nueve pasos
- Riega ligeramente el día anterior. Un cepellón húmedo sale entero; uno seco se desmorona y rompe raíces.
- Prepara la maceta nueva. Añade una capa de sustrato en el fondo, calculando que el cepellón quede unos 2 cm por debajo del borde.
- Desmolda con cuidado. Sujeta la base del tallo entre los dedos, inclina la maceta y tira con suavidad. Si se resiste, presiona los laterales o pasa un cuchillo romo por el borde interior. Nunca tires del tallo.
- Examina las raíces. Las sanas son firmes y claras; las podridas son blandas, oscuras y huelen mal.
- Poda lo dañado. Corta con tijeras limpias las raíces podridas o secas. Si el cepellón está muy apelmazado, afloja el tercio exterior con los dedos y haz tres o cuatro cortes verticales superficiales para estimular el crecimiento hacia fuera.
- Retira el sustrato viejo suelto, aproximadamente un tercio. No hace falta dejar las raíces limpias del todo, salvo que haya pudrición.
- Coloca la planta centrada y a la misma profundidad que estaba. Enterrar más el tallo es un error frecuente que provoca pudriciones.
- Rellena por los lados con sustrato nuevo, presionando suavemente con los dedos o con el palito. Sin compactar en exceso: las raíces necesitan aire.
- Riega en abundancia hasta que drene, deja escurrir y vacía el plato.
Los quince días siguientes
El trasplante produce un estrés que se manifiesta durante una o dos semanas. Es normal ver hojas ligeramente caídas o incluso alguna amarilla. Para ayudar a la recuperación:
- Luz media, no directa. Aleja la planta del sol fuerte unos días.
- Riega algo menos de lo habitual. Las raíces dañadas absorben menos y el sustrato nuevo retiene más.
- No abones durante al menos cuatro semanas: el sustrato nuevo ya trae nutrientes y las raíces heridas se queman con facilidad.
- No la muevas de sitio ni le hagas ninguna otra intervención.
- No podes hojas salvo que estén claramente secas.
Si a las tres semanas la planta sigue decaída y el sustrato tarda muchísimo en secarse, sospecha de exceso de agua o de raíces dañadas. Las señales para distinguirlo están en por qué se ponen amarillas las hojas.
Casos especiales
Plantas muy grandes
Cuando la maceta ya es enorme y no quieres subir de tamaño, haz un recambio de sustrato superficial: retira los 5 cm superiores de tierra con cuidado y sustitúyelos por sustrato fresco. Renueva nutrientes sin mover la planta.
Suculentas y cactus
Se trasplantan con el sustrato seco, al revés que el resto, y no se riegan hasta pasada una semana. Así cicatrizan las heridas de las raíces y se evita la pudrición.
Orquídeas
No usan sustrato normal sino corteza, y necesitan maceta transparente con muchos agujeros. Su trasplante sigue reglas propias que no se parecen a nada de lo anterior.
Plantas con raíces podridas
Retira todo el sustrato viejo, lava las raíces con agua templada, corta con tijeras limpias todo lo blando y oscuro, deja secar la planta al aire un par de horas y replanta en sustrato nuevo y seco. Riega poco durante las dos semanas siguientes.
Comprobación final
- La maceta nueva es solo 2-4 cm mayor y tiene agujeros.
- La planta está a la misma profundidad que antes.
- Queda 1-2 cm libres hasta el borde para poder regar.
- Has regado hasta que drenó y vaciado el plato.
- Está en luz media y no la vas a abonar en un mes.
Un trasplante bien hecho se nota semanas después: la planta arranca con hojas nuevas más grandes y el sustrato vuelve a secarse a un ritmo razonable. Si has esperado a que la planta lo necesitara de verdad y no te has pasado con el tamaño de la maceta, tienes casi todo hecho.